Es humano odiar. Por propia definición y motivación, la gente necesita enemigos: competidores en los negocios, rivales en el rendimiento académico, oponentes en política. Desconfía de forma natural y ve como amenazas a quienes son diferentes y tienen la capacidad para hacerle daño. La resolución de un conflicto y la desaparición de un enemigo generan fuerzas personales, sociales y políticas que dan origen a otros nuevos. “La tendencia a un “nosotros” contra “ellos” es – como dijo Ali Mazrui -, casi universal en la arena política.”
El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Samuel P. Huntington, pág. 172
miércoles, 26 de agosto de 2009
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